miércoles, 23 de mayo de 2018

Mis lecturas en clase este curso 17-18

Os quería contar por aquí los libros que hemos leído en clase a lo largo del curso. Han sido pocos, la verdad, pero es que me cuesta mucho leer con mis alumnos, y este año no he tenido un grupo, ni siquiera uno, para leer a gusto. Todos, ya lo sabéis, son chicos que no quieren estar ahí, que no se interesan por los estudios, y es complicado que alguno de ellos quiera leer por placer. Los hay, pero muy pocos. Y eso me limita bastante.

Bis, de Jorge Gómez Soto y David Fernández Sifres



Este libro lo he leído tanto con tercero como con cuarto, y a los dos grupos les ha gustado mucho. Les enganchó la historia por ser tan trepidante y han leído con ganas durante el tiempo que nos ha durado la lectura. Repetiría. Probablemente repetiré.

Yo, Simon, homo sapiens



Negativa feroz al principio a dedicar tiempo a la lectura, porque el protagonista es homosexual y, como ellos decían, no encontraban nada interesante en ello; no podían identificarse con él. Después han visto que la historia es ágil, que se lee fácil y que no está mal, pero no les ha entusiasmado.

Creo que podría funcionar muy bien con otros grupos, aunque estrenan la película en junio y eso me frena para volver a leerlo, una vez que ya conocen la historia.

El camino, de Miguel Delibes

Me apetecía leer algún libro un poco más "serio" y esta última evaluación, por temario, me venía muy bien para que descubrieran a mi querido Miguel Delibes. Sorprendentemente, y a pesar de que no entienden una buena parte del vocabulario, les está gustando y están disfrutando de Daniel el Mochuelo.

Marina, de Carlos Ruiz Zafón

Solía ser éxito seguro. Mis alumnos de este año lo han sufrido, porque las descripciones de Zafón no son para ellos, ya que no entienden mucho del vocabulario que utiliza. La historia les habría gustado si no hubieran desconectado enseguida, porque escuchaban atentos mis resúmenes semanales de lo que habíamos leído y reconocían que muchos no se estaban enterando de nada.

Wonder, la lección de August



Lo leímos en el primer trimestre, con la inminencia del estreno de la película en mente. A mis chicos de segundo les gustó mucho. Ha sido un éxito todas las veces que lo he leído en clase y esta vez no ha sido una excepción.

Eleanor y Park



No les ha gustado demasiado, aunque al final las chicas, sobre todo las chicas, se han enganchado y me pidieron llevarse los libros a casa y seguir con la lectura. Creo que es la última vez que lo propongo como lectura. Les resulta muy pesado, y muy cursi. Es una lectura que nos gusta más a los mayores que a los chicos.

La nieta del señor Linh



Tampoco les está entusiasmando. El curso pasado no les hizo gracia hasta que llegamos al final y todo les cuadró. Este curso creo que les va a gustar menos aún. Otra lectura que no debo programar nunca más. Al menos con el tipo de alumnos que tengo.


Ahora, para finalizar el curso, voy a llevarles a los de segundo algunos cómics y novelas gráficas para que trabajen la lectura de otra forma un poco más lúdica y hagan una pequeña presentación del libro leído ante sus compañeros.

Eso es todo. Y me parece tan poco...

martes, 22 de mayo de 2018

Aprender de los alumnos

Mis prejuicios y yo hemos viajado la semana pasada con nuestros alumnos. Y esta vez, como tantas otras, me han dado una lección que debería aprender de una vez por todas: no debes adelantarte a los acontecimientos y, quizá más importante: no te pongas siempre en lo peor.

Sabéis, ya os lo conté, que compartíamos la experiencia con un grupo de alumnos de Educación Especial, de la misma edad que los nuestros, pero con características muy diferentes. No les habíamos dicho nada para que no lo dieran vueltas, no solo ellos, sino también los padres, que algunos padres tenemos mucho peligro.



Así que en el viaje de ida, cuando paramos a comer, les reunimos y se lo contamos. Esperaba risillas, comentarios despectivos, una especie de motín a bordo. Lo único que dijeron fue:

- Ah, vale.

Y

- Nos lo contáis para que les tratemos bien, pues claro que les vamos a tratar bien...

Y

- ¿Ya nos podemos subir al autobús?

Nos quedamos alucinadas. Esperábamos que soltaran todo lo que pensaban, que dijeran cualquier barbaridad y que luego ya recapacitaran. Incluso que alguno dijera que les teníamos que haber avisado para no venir. No le dieron importancia. Ninguna.



Llegamos y conocimos a nuestros compañeros. Las profesoras del otro centro resultaron ser, además de muy agradables, muy de nuestra forma de trabajar y de tratar a los chicos. Nos resultó fácil desde el principio llevarnos bien entre nosotras, bromear, divertirnos, pasarlo bien juntas, reírnos mucho. Creo que eso ayudó también a crear el clima adecuado entre los alumnos, que desde el principio se empezaron a llevar bien, sin miedos, sin filtros, sin problemas...

Los chicos del otro centro a veces necesitaban ayuda para realizar tareas, o entraban en dinámicas propias de sus enfermedades, como repeticiones constantes, o negativas sin motivo, o dejaban de pronto de hacer lo que estaban haciendo. He visto a mis chicos con una paciencia infinita, llevar de la mano a otros, hablarles muy suave, repetirles cosas que ya les han dicho una y otra vez a lo largo de los últimos minutos, las últimas horas, los últimos días.

Se han llevado muy bien. Han bromeado y reído juntos, han participado en todos los juegos juntos, se han abrazado, cogido de las manos, se han emocionado y han llorado juntos, se han escaqueado de las tareas y de las normas juntos; han hecho piña y han sido un grupo de alumnos de excursión lejos de casa en un lugar idílico sin mirar las diferencias, que en muchas ocasiones no notaban o no veían.



A partir del tercer día, tuvimos llantos porque no se querían ir, en los dos bandos. Y regalos preparados por ellos para nosotros, y por nosotros para ellos, y abrazos y besos, y muestras de cariño por todas partes. Se pasaron los móviles, se contaron sus vidas,...

Mi compañera y yo estábamos absolutamente alucinadas con nuestros alumnos, con su comportamiento ejemplar y con su manera de ver las cosas. Pero no solo eso. Las profesoras del otro instituto también estaban asombradas, porque, según nos contaron, no siempre funciona esto de juntar un centro especial con otro ordinario, y pocas veces, casi ninguna, funciona de la forma en la que lo hizo esta vez.

Como veis, mis chicos me han dado una lección que no creo que pueda olvidar jamás. Y no sé cómo decirles lo orgullosa que estoy de ellos. Ya se lo he dicho, y he pensado escribir un artículo en la revista del centro contando más o menos esto que os estoy contando a vosotros: lo mucho que me han enseñado y lo orgullosa que estoy de ellos. Y tal vez idee un regalillo para final de curso.



Por otro lado, igual que os cuento todo lo bueno que ha habido en estos días, os diré que tuvimos un percance con una alumna que nos ha dado muchos quebraderos de cabeza, una alumna que se ha comportado horriblemente mal durante todo el viaje y que llegó el último día a agredir a sus compañeros. Ahora estamos tomando las medidas disciplinarias que corresponden, pero eso empañó un poco la maravillosa experiencia que ha resultado ser este viaje.

lunes, 21 de mayo de 2018

Fulminado por un rayo

Empieza la semana y volvemos a la realidad de las clases y el trabajo. Estoy muy cansada. Se me junta el final del curso, ya inminente, con la semana pasada que me ha dejado de secuelas un agotamiento brutal y un catarro de esos primaveral que tanta guerra dan. Ayer me pasé la tarde en el sofá, dormitando a ratos, y viendo capítulos de Suits, y hoy estoy mejor, aunque de buena gana me quedaría en casa todo el día sin hacer nada. Pero la vuelta a la rutina no puede esperar, así que empecemos por aquí, por el blog.

Creo que este libro lo recomendó Dina hace ya un tiempo, y lo tenía en esa enorme lista de pendientes. Hace poco, una amiga me dijo que lo había leído y que no estaba mal, así que pensé que era el momento.



Título: Fulminado por un rayo
Autor: Chris Colfer
Editorial: Rocaeditorial

No sabía, no me había enterado, de que el autor de esta novela es también cantante y actor en la serie Glee y el protagonista de la película que se hizo basándose en el libro, y que también he visto; ya os lo conté aquí.

Se trata de un diario en el que Carson nos cuenta lo harto que está de su pueblo y de sus compañeros de instituto y las ganas enormes que tiene de marcharse de allí, siguiendo un plan cuidadosamente elaborado para ir a una determinada universidad y conseguir ser periodista y escritor de éxito.

El libro es un entretenimiento, uno de esos libros juveniles que no están mal por el tema que plantean, por la diferencia con lo de alrededor, pero me parece que le falta profundizar en algunas cosas. Está bien, pero me quedo con la idea de que podría ser mucho mejor.

domingo, 20 de mayo de 2018

Mi semana 20/52

Esta semana ha sido una experiencia inolvidable que pasará desde ya a formar parte de los buenos momentos en mi vida, y espero que en la de mis alumnos.



Como ya sabéis, hemos pasado estos días en Búbal, un pueblo abandonado del norte de Huesca, donde el Ministerio de Educación tiene un centro educativo en el que se realizan actividades durante todo el año. Y como os digo, a pesar de todos mis miedos, ha sido una estancia maravillosa.

Creo que os hablaré un poco más adelante de todo esto, cuando lo asiente y esté de verdad de regreso a la dura realidad del día a día.



También quería contaros que en casa se han apañado muy bien sin mí; bastante mejor que otras veces, y eso me alegra enormemente, porque ya van siendo independientes y van haciendo más cosas por su cuenta. El mayor está dedicado de lleno a sus estudios, y esta semana tenía unas pruebas en la Escuela de Idiomas. El pequeño tenía concierto y algún examen y todo ha ido más o menos bien.

Ahora, en cuanto termine estas líneas, voy a planificar los días que quedan de curso, que ya son pocos. Os lo conté el curso pasado: el día 12 y 13 de junio son fiestas en el pueblo donde trabajo, y después queda muy poco de curso y los exámenes y pruebas de recuperación. Así que, más o menos, para el 11 de junio está el curso terminado, diga lo que diga el calendario escolar, porque muchos chicos también tienen las fiestas de sus pueblos en junio y cuando no faltan dos faltan cinco. Vamos, que calculo, con generosidad, tres semanas de clase. Después, como os conté, voy a pintar la clase (quizá las dos aulas de PMAR, ya veremos) y a prepararla para el curso que viene. Estoy buscando ideas para que hagan el aula suya, pero la mayoría de lo que encuentro es muy infantil y mis chicos tienen alrededor de 16 años, así que quiero ver qué podemos hacer. Me encantaría que me dijerais si se os ocurre alguna idea.



Por hoy eso es todo. Voy a ponerme al trabajo, y a controlar los deberes y estudios del peque, y hoy creo que esa será mi labor durante todo el día.